LA PENSIÓN COMPENSATORIA

El término “pensión compensatoria” es sobradamente conocido y su vinculación directa con el concepto de separación o divorcio, también. Sin embargo, no todo el mundo conoce cuándo nace el derecho a exigirla, cuánto puede durar el plazo de vigencia de la pensión compensatoria y qué requisitos han de concurrir para que se establezca la misma. Sobre ello hablaremos en el siguiente artículo.

¿cuáles son los requisitos para reclamar y fijar una pensión compensatoria?

La pensión compensatoria está regulada en el artículo 97 del Cc. Dicho precepto especifica claramente que el cónyuge que experimente un empeoramiento en su situación económica con ocasión de la separación o divorcio, tendrá derecho percibir del otro una compensación que podrá consistir en una pensión temporal o por tiempo indefinido, o en una prestación única.

De este modo, la pensión compensatoria se perfila como una consecuencia más de la ruptura conyugal, cuyo presupuesto fundamental viene dado por la existencia de un desequilibrio, provocado por el empeoramiento económico de la situación de uno de los cónyuges con respecto a la que tenía constante el matrimonio. Por tanto, de lo que se trata es de hacer una comparativa entre las condiciones económicas de cada uno de los consortes, antes y después de la ruptura.

Sin embargo, debe tenerse muy presente que para que nazca el derecho a ser acreedor de una pensión compensatoria, no es necesario probar la existencia de una situación de necesidad, como sí ocurre en la obligación de prestarse alimentos entre parientes. En el supuesto de la pensión compensatoria, la clave reside en acreditar un desajuste, una desigualdad entre las circunstancias anteriores a la ruptura y las posteriores a ella. Sin ese desequilibrio entre una y otra situación no existe derecho a reclamar y obtener la pensión. Ello es así, puesto que el artículo 97 del Cc tiene una finalidad reequilibradora, lo que determina que la pensión compensatoria no es un mecanismo indemnizatorio, ni tiene carácter estrictamente alimenticio. No se trata de indemnizar o resarcir a una de las partes por la separación o el divorcio, tampoco de prestarle alimentos por encontrarse necesitado/a, sino que lo que persigue la pensión compensatoria es permitir al cónyuge que ha experimentado un empeoramiento en su situación a causa de la ruptura conyugal superar de dicho desequilibrio.

Respecto a cuándo debe existir esa desigualdad, tanto el Código Civil como la jurisprudencia son claros: el desequilibrio debe darse al momento de la ruptura, no después. De ahí, que los hechos que hayan acaedido con posterioridad a ese momento, aun cuando se den en el período que comprende desde ese instante hasta que se declare judicialmente la separación o divorcio, carezcan de trascendencia alguna.

Entre los presupuestos necesarios para dar origen al derecho a reclamar una pensión compensatoria, el artículo 97 Cc fija una serie de parámetros a tener en consideración, de manera que para determinar tanto la existencia del desequilibrio generador del derecho a percibir la pensión, como la cuantía y duración de la misma, debe atenderse a:

  1. Los acuerdos a que hubieran llegado los cónyuges;
  2. La edad y el estado de salud;
  3. La cualificación profesional y las probabilidades de acceso a un empleo;
  4. La dedicación pasada y futura a la familia;
  5. La colaboración con su trabajo en las actividades mercantiles, industriales o profesionales del otro cónyuge;
  6. La duración del matrimonio y de la convivencia conyugal;
  7. La pérdida eventual de un derecho de pensión;
  8. El caudal y los medios económicos y las necesidades de uno y otro cónyuge y,
  9. Cualquier otra circunstancia relevante.

PENSIÓN COMPENSATORIA

¿cuánto puede durar la pensión COMPENSATORIA?

Finalmente, en relación al tiempo de vigencia de la pensión compensatoria, el propio precepto prevé tres posibilidades: una pensión limitada en el tiempo, una pensión de carácter indefinido o una prestación única -un pago único-.

Tradicionalmente se venía entendiendo que la pensión compensatoria debía ser establecida sin limitación temporal, lo que no quiere decir que no pueda ser extinguida si concurren las circunstancias para ello (artículos 100 y 101 del Código Civil). Sin embargo, a partir de la década de los 90, con la plena incorporación de la mujer al mercado laboral y su evolución social, la doctrina mayoritaria viró hacia el criterio de la temporalización de las pensiones compensatorias, siendo ésta la posición predominante en la actualidad y de la que participa nuestro Tribunal Supremo.

En consecuencia, a día de hoy, los tribunales son mucho más proclives a limitar la duración de las pensiones compensatorias, bajo el pretexto de su función estrictamente reequilibradora, si bien ello sólo es posible cuando las circunstancias concurrentes lo autoricen, debiendo estar al caso concreto y sus particularidades.

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